BLOG

Inicio > Blog > Mitric, Adivinamos su Futuro

Mitric, Adivinamos su Futuro

Iris Borda

Existe un mundo, no demasiado lejos de aquí, llamado Mitric. Es el único mundo conocido, aparte de la Tierra, donde la mayor parte de su población son humanoides.

Casualmente (ya se sabe, esas cosas de la probabilidad), es el único mundo donde es posible predecir el futuro. No todos los futuros, claro, porque, como ya sabemos, si alguien pudiese predecir todos los futuros posibles tendría la cabeza tan inmensamente grande que sacaría a Mitric de su órbita alrededor de su Sol, y todo el mundo moriría. (También las cucarachas.) Eso sí, habría tiempo de arreglar todos los testamentos, porque sería una muerte muy bien prevista.

En Mitric se pueden predecir solo algunos futuros, siendo más concretos, se pueden predecir las muertes. No solo cuándo va a morir alguien, con una exactitud de minutos, sino también cómo va a morir. Así que, en Mitric, la gente se divide entre quienes quieren saber cuándo y cómo será su muerte, y entre quienes prefieren disfrutar de la vida.

Bueno, quizás haya un tercer tipo de personas: los negacionistas (siempre los hay, sea cual sea el tema en cuestión, hay quien lo niega). Los negacionistas más tímidos se guardan sus sospechas para sí mismos y los más excéntricos las profesan en la plaza a plena hora del vermut. Sea como sea, todos están convencidos de que eso de poder adivinar el futuro es una patraña. Hasta hace pocos años, nadie sabía adivinar nada, ni siquiera qué le pasaba a su hijo adolescente, y ahora los adivinos salían de debajo de las piedras.

Los negacionistas eran una minoría ridiculizada. La gente clamaba por Mitric, el único planeta donde se predecía el futuro. De momento, al menos. La gente acudía en masa a las oficinas de Adivinamos su Futuro donde, como bien indicaban en su nombre corporativo, adivinaban tu futuro.

Era cuestión de ir, hacer cola y exigir saber qué día y en qué circunstancias ibas a morir. Ah, y pagar. Dabas tu nombre completo, tu dirección y firmabas esos papeles que nadie se lee, y en tres días recibías un informe de parte de los adivinos, con todo muy bien detallado: morirá usted en fin de año a las doce del mediodía, de un infarto fulminante. Vaya, podría quejarse alguien, justo en un día de fiesta. Pero no todo iban a ser infartos. Había muertes violentas. A decir verdad, cada vez había más pronósticos de muertes sádicas, de esas en las que morirte resulta casi un descanso.

¿Sufrían los mitricianos por este aumento de violencia? Para nada. Adivinamos su Futuro tenía la solución (se podría decir que se habían adelantado a los acontecimientos): si tu muerte iba a ser dolorosa, te vendían una pastillita que te dormía para siempre. Te vendían una forma plácida de suicidarte para ahorrarte morir con todo ese dolor que te habían pronosticado sus adivinos. Incluso podías elegir el sabor de las pastillas: fresa, nata o menta. Lo que no podías escoger era el precio, que no paraba de subir y ya había convertido a Adivinamos tu Futuro en la empresa más rica de todo Mitric.

Casualmente (ya se sabe, esas cosas de la probabilidad), nadie prefería morir de forma violenta y dolorosa, y todo el mundo compraba la pastilla, de fresa, nata o menta. La gente tampoco se arriesgaba a no saber si su muerte sería violenta, así que todo Mitric acudía en masa a Adivinamos tu Futuro. Menos los negacionistas, claro. Nadie se quedaba para comprobar si realmente hubiese tenido una muerte violenta, si realmente los adivinos de Adivinamos tu Futuro adivinaban algo. El miedo era el único comprobante.

Y los muertos, no se quejan.

1 comentario en «Mitric, Adivinamos su Futuro»

  1. Tan real. Nadie quiere sufrir. Miedo al dolor, miedo a la muerte, miedo a la vida…
    Ese miedo que nos impide vivir, con todos sus riesgos, esos que nos enseñan, si queremos aprender, a disfrutar cada instante de la vida.

    Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

También podría interesarte